Recorrer las calles “haciendo equilibrio entre ética y estética”, una visión sensible y crítica de la realidad son “el ojal por el que se hilvana la muestra”.

El sábado 10 de setiembre a las 19 horas con una nutrida concurrencia se inauguró la exposición fotográfica “Los extraños de siempre: derramando realidades”, una selección de capturas a cargo del fotógrafo Fernando “Boby” Fernández. Con acceso libre y gratuito la serie de fotografías se expone en la Galería Miramar hasta el próximo sábado 24 de setiembre.
Desde el equipo de piriapolis.net nos hicimos presentes en la ceremonia y charlamos con Fernando para conocer más acerca de la muestra y su obra.
Fernando: ¿Cómo te sentiste con la inauguración de “Los sospechosos de siempre”?
- Muy contento con la apertura de este nuevo portal y que se ocupe de hablar de la cultura de la zona, eso es insoslayable. Me sentí extremadamente querido y contenido; hubo una respuesta fantástica de la gente, muy contento, muy feliz.
¿Cómo surge el proyecto?
- Nace en el 2011 cuando decido hacer un viaje “mochila al hombro” por esta parte de América del sur, por fuera del circuito turístico y encargarme de determinadas vivencias que precisaba. Nace ahí en 2011, mochila al hombro y después de bastantes cambios importantes en mi vida, era algo que necesitaba.
Al recorrer la galería nos transportamos por diversos puntos de Latinoamérica ¿Qué te han dejado estos lugares?
- Las vivencias son intransferibles, absolutamente intransferibles pero mi pasión, la fotografía, tiene una cosa maravillosa y es que podes dejar plasmada tu perspectiva, tu mirada. Probablemente hay un millón de imágenes que no están hechas aún, están en mi cabeza pero es extremadamente enriquecedor y algunas cosas quedan plasmadas en las fotos, pero se te abre un portal que es inconmensurable para ser plasmado en la fotografía.
¿Te definís como un fotógrafo callejero?
- Sí absolutamente, me siento un fotógrafo callejero, foto-reportero o foto-documentalista. La fotografía callejera tiene unas cosas increíbles, es caminar entre la ética y la estética, es es bastante difícil de lograr sin caer en golpes bajos y manteniendo la estética adecuada. Así que sí, me defino como un fotógrafo callejero. Es mi mundo interior, la cámara es una extensión de mí y a través de ella represento el mundo que veo.
¿Quiénes son tus referentes?
- Por nombrar algunos, no quiero dejar a nadie afuera, pero el gran maestro Henri Cartier-Bresson, la gran maestra Lisette Model, uno contemporáneo Joel Meyerovitz y bueno el grandísimo Pantaleón Astiazarán, el mejor fotógrafo uruguayo de todos los tiempos desde mi humilde punto de vista.
“Derramando realidades” es un subtítulo sugerente, hay tantas realidades como personas pero también es cierto que las diversas realidades retratadas en la muestra parecen conectarse siendo parte de un mismo relato ¿Coincidís con esto? ¿Era lo que buscabas?
- El título como bien sabes es “Los sospechosos de siempre” haciendo alusión a aquella gran película de los años 90 y derramando realidades viene a partir de un juego de palabras que hago con la teoría del derrame del gobierno de Ronald Reagan. Esta idea tomó fuerza a fines de los 70 y principios de los 80, básicamente se plantea que cuanto más se agranda la torta habrá más migajas para repartir. En nuestra américa del sur esa teoría fue aplicada en los años 90, fracasada rotundamente a fines de la década con todas aquellas crisis en el continente, pasando por México, Argentina, Brasil, Uruguay y todas las crisis que nos dejó el derrame. Y desde un tiempo a esta parte en toda América Latina ha vuelto con gran fuerza este discurso y esta puesta en práctica, con el resultado ya conocido. El resultado es que son muchos menos los que tienen mucho más y son muchos más los que tienen muchísimo menos, la brecha se agrandó de forma exponencial y bueno, ese era un juego de palabras que quería representar sutilmente, aunque quizá no suena tan sutil.
- Es cierto eso que decís, hay tantas realidades como personas, sin duda pero hay un hilo conductor que las une a todas ellas que es eso que te decía anteriormente, ahora son muchos menos los que tienen muchísimo más y son muchísimos más los que tienen mucho menos. Ese es el ojal por el que voy hilvanando toda la muestra para lograr conectar y tener una continuidad en el relato, al parecer lo logré o al menos tu lo interpretaste así, me alegro mucho de que así sea.
En lo personal la captura titulada “A la Merced 1” ha sido de las más conmovedoras ¿A ti cual es la que más te enorgullece o conmueve?
- Esa foto me gusta mucho, tiene un impacto visual muy bonito. Forma parte de una serie (A la Merced 1 y 2) y bueno acá entro en un lío bárbaro. Esta es la Iglesia Convento de la Merced que es de 1535, construida en un terreno que dona Francisco Pizarro y ahí todo el lío que empiezo a armar con ese juego de palabras y una licencia literaria que me tomo, porque debería ser “A merced” que significa “a voluntad de” o “sometido a”. Este convento tiene reliquias en oro de 24 kilates con 1500/1600 diamantes y 500 o 600 piedras preciosas, rubíes, topacios y demás, entre otras tantas riquezas que alberga. Y bueno, la licencia literaria que me tomo es “A la merced” en vez de “A merced”, se me ocurre que esa persona está siendo… como una salsa, como brótola a la vasca, bueno ese hombre está “A la merced” en el convento mercedario. Sí, me gusta mucho, me gusta la composición y la paleta de colores.

¿Qué le dirías a los vecinos y vecinas de Piriápolis? ¿Con que se van a encontrar?
- Quienes vayan a ver la muestra se van a encontrar con una mirada, con mi mirada, con un punto de vista. Donde hay un diálogo y hay un juego entre la ironía, la esperanza, la luz, el impacto visual y no se van a encontrar con golpes bajos. Pero sobre todas las cosas me gustaría que fueran, si van pueden compartirme lo que se les ocurra en mis redes.



